Las contradicciones modernas: Hombre Amazon vs. Hombre Premium
En el mercado del afecto actual ocurre un fenómeno digno de estudio: se demanda lo que se teme y se desprecia lo que se busca. A menudo escuchas una lista de requisitos que parece el manual del "compañero ideal": honestidad, compromiso, originalidad, humor y detalles. Sin embargo, cuando decides personificar esas cualidades, el sistema colapsa. El sistema no está roto; simplemente no todo el mundo tiene el nivel para operar en él.
1. El "Hombre Amazon": El producto de usar y tirar
El mercado actual busca un producto con especificaciones técnicas de alta gama: más de 1,80m, atlético, deportista, que no fume y, a poder ser, sin hijos para no condicionar los planes ajenos. Buscan un envoltorio estético de envío rápido, con "devolución gratuita" y sin compromiso. Quieren un accesorio que encaje en la foto de perfil pero que no tenga "mochilas" ni profundidad. El "Hombre Amazon" es una fantasía de consumo: debe estar siempre disponible, no debe "molestar" con sentimientos y debe desaparecer sin hacer ruido cuando el cliente se siente "saturado".
2. El "Hombre Premium": Hierro, Seda y Realidad
Frente al modelo de catálogo, yo ofrezco el modelo de valor. Ser un Hombre Premium no es tener un doctorado o un cuerpo de revista; es la arquitectura del carácter:
Curiosidad genuina: No soy un intelectual de élite, pero si algo me interesa, me informo. Aporto fondo, no solo ruido.
Seguridad y Protección: Soy una roca en la que apoyarse, no un "perfil" que huye ante la primera curva.
Intensidad Detallista: Mi atención es un banquete. Unir el hierro de mi determinación con la seda de mis detalles no es ser antiguo, es ser un hombre completo.
3. La farsa de la Responsabilidad Emocional y la Manipulación
Te piden empatía y respeto, pero practican el escapismo. Te dejan en "visto" durante semanas y reaparecen solo cuando su curiosidad se activa. Cuando confrontas esa falta de respeto, usan la manipulación: se esconden tras sus "malos momentos" o sacan errores del pasado para que seas tú quien acabe pidiendo perdón por su propia falta de educación. Estar saturado no da derecho a ser maleducado. Un Hombre Premium no es un interruptor que se enciende por aburrimiento y se apaga por miedo a la conexión.
4. La trampa del "Fluir" y la Ambigüedad
He aprendido que "fluir" es el eufemismo de la cobardía. Te piden que las cosas "vayan solas" para no tener que ser honestas con lo que sienten. La ambigüedad es el terreno donde la mediocridad sobrevive. He decidido que si no hay claridad, hay un NO. Mi seguridad no me permite habitar en el "quizás". Quien no sabe lo que quiere, que no use mi luz para iluminar su confusión.
5. Mi intensidad es mi Superpoder
He pensado en cerrar el grifo y ser un "pasota", pero eso sería renunciar a mi esencia. Mi intensidad es mi detector de humo. Hace que las personas tibias y los perfiles evitativos se delaten rápido. No me hace perder oportunidades; me ahorra meses de perder el tiempo con personas que buscan un "Amazon" cuando no saben gestionar un "Premium".
Conclusión
No voy a disculparme por ser como soy ni por no encajar en un catálogo de medidas superficiales. Si ofrezco miel y me devuelven manipulación o silencios estratégicos, el problema no es mi intensidad. El problema es que toda la miel no está hecha para cualquiera.
A partir de ahora, mi tiempo y mi energía solo están disponibles para quien entienda que la responsabilidad emocional no es una frase de moda, sino un acto de coherencia diario. Yo ya no busco "fluir" en aguas estancadas; busco a quien tenga la madurez suficiente para valorar la calidad sin salir corriendo.
Dolce
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